Mantener una relación íntima con Dios, permitiendo que su naturaleza nos gobierne, que su amor, santidad, unidad y poder se manifieste en nosotros y se extiendan por medio de nosotros al mundo.
Discipular a cada persona hasta que alcancen la madurez en Cristo, ejerzan su ministerio en la iglesia y su papel en el mundo, de tal manera que Dios sea glorificado y exaltado.