
Edison Leonardo Tamay Gaguancela tiene 29 años es Ingeniero en Gestión de Transporte, su historia se remonta hace ya varios años, todo empezó con manchas en la piel, moretones, fuertes sangrados y ojos rojos cuando tenía apenas 10 años, pero lo peor ocurrió poco tiempo después ya que esto desembocó en Leucemia.
Leonardo vivía en Quito pero sus padres tomaron la decisión de mudarse a la ciudad de Riobamba, ahí su salud empeoró; el tratamiento al que se debía someter no existía en esa ciudad, sumado a esto la situación económica crítica por la que su familia atravesaba debido a que su papá se quedó sin trabajo, sus hermanas tuvieron que abandonar sus estudios, los pocos ingresos eran usados en la costosa medicina de Leonardo, a pesar de esto la enfermedad seguía avanzando, a pesar de la situación el padre de Leo tenía una cercanía especial con Dios, todo lo contrario de su madre, sin embargo ninguno era creyente.
En la escuela, Leonardo tuvo un buen amigo, Javier Yumi, sus padres eran cristianos fueron ellos quienes empezaron a hablarles del amor de Dios a los padres de Leonardo, sin embargo se encontraba cada vez peor, ya que aunque habían períodos de tiempo en los que estaba bien llegaban esos momentos en los que se ponía tan grave que solía ir con frecuencia al hospital, allí pasaba internado, en ocasiones durante semanas.
No podía estudiar con normalidad, pues aparte de las recaídas cada 15 días viajaba a Quito para realizarse una serie de exámenes de médula espinal, de vasos sanguíneos, entre otros; el tiempo había transcurrido, había pasado dos años con la enfermedad hasta que el doctor le dijo “tendrás que aprender a vivir con esta enfermedad hasta que te mueras”.
Ya Leonardo se estaba dando por vencido, para él era muy doloroso ver como su papá se iba deshaciendo de las cosas de la casa, incluso la ropa de su familia, pues la necesidad era tan grande que con frecuencia no tenían para comer.
Un día el papá de Leonardo decidió ir a un congreso evangelístico en el coliseo de la ciudad de Riobamba, donde entregó su vida a Cristo, aún así médicos le dijeron que no viviría más de tres años.
Varias personas de la iglesia decidieron orar por la vida de Leonardo, al día siguiente él viajaría para sus exámenes de rutina, aunque ya se planificaba una cirugía riesgosa por el estado en el que se encontraba, al llegar se encontraron con la noticia de que estaba sano, el doctor pensó que los análisis fueron se realizaron mal así que pidió que los repitan, luego de un largo día obtuvieron los resultados y efectivamente todo indicaba que Leonardo estaba completamente sano.
El médico admirado empezó a hablar en privado con la mamá de Leonardo, él cuestionaba qué fue lo que hicieron con el niño, pues simplemente no lo creía, luego de tanta insistencia dejó de preguntar y dirigiéndose a Leonardo dijo “no sé lo que te pasó pero lo que ocurrió contigo es un verdadero milagro”.
La alegría regresó a esta familia, desde ese día hasta hoy él se llena de felicidad al recordar que los médicos dijeron que su vida llegaría máximo a los 15 años, sin embargo hoy tiene 29 años, es profesional y se encuentra felizmente casado con Silvia Espinoza; pero lo más importante, vive agradecido con Dios pues hoy vive su milagro.
A Él sea la gloria por los siglos de los siglos!