Testimonio Graciela Uvidia
Ex Narcotraficante

Esta es la historia de Graciela Uvidia, una mujer que siendo niña tuvo que vivir el dolor que produce el rechazo en su propia casa, en su adolescencia fue abusada física y sexualmente ya que a muy temprana edad soportó un matrimonio forzado por sus padres, lo que más tarde la llevó a sumergirse en el mundo del tráfico de drogas, del que pensó nunca salir, vivió situaciones impactantes, sin embargo nunca imaginó que con el tiempo vería el milagro de Dios en su vida, esta es su historia.

Graciela Uvidia, tuvo una infancia difícil, se sentía despreciada por su papá, según relata, él no le quería debido a unas cicatrices en su rostro producto de la mordida de un perro, sumado a esto el maltrato que de él recibía, pues al ser sargento de la policía era muy severo, viéndose en esta situación decide escaparse de su casa al terminar la escuela, con tan solo 12 años un ternerito que tenía sería su salida, pues lo vendió y huyó a la capital, Quito, donde no conocía nada y a nadie.

Una vez en la gran ciudad, logró conseguir un trabajo, después de un tiempo y mientras se encontraba cursando el colegio, su papá decide enviar a su esposa a buscarla, al encontrarla, Graciela le dio dinero que tenía ahorrado a cambio de no volver, sin embargo al cabo de un año su mamá regresa pero esta vez estaba acompañada por su esposo, pues tenían un convenio para que Graciela se casara con un hombre mayor, ella apenas tenía 15 años y él 28, en medio de lágrimas tuvo que dar el sí, obligada por su papá, una fecha en la que ella pensaba estaría feliz, pero en realidad se encontraba devastada.

La noche de su boda fue abusada sexualmente por quien ya se había convertido en su esposo, pues ella se rehusaba a estar con él, sentía miedo, producto de este brutal acto fue internada en el hospital, ya que sufrió un desgarre tan fuerte que le produjo una severa hemorragia, transcurrió el tiempo y tuvo tres partos de gemelos y cuatro hijos más. Los gemelos habían muerto, unos fueron prematuros, otros por negligencia médica y los últimos con una rara tos lograron vivir apenas tres meses y murieron. Un día su esposo contrajo el virus que le produjo tifoidea, entonces volvieron a Riobamba y él murió, dejándola sola, con 3 hijos, sin dinero y embarazada; tanto ella como sus hijos quedaron contagiados con tifoidea así que estuvieron internados en el hospital por 40 días, se quedaron sin nada, pues la sanidad en aquella época se encargó de quemar todas las pertenencias de la familia, porque se consideraba un foco de infección.

Un día ya todos en casa de los papás de Graciela, pues ahí vivían, llegan sus dos hermanos menores muy asustados, huían de la policía, ya que robaron una bolsa de dinero de un bus, pero para su desgracia cuando la policía llegó los padres de Graciela no se encontraban así que la policía revisó la casa por completo y encontró marihuana sembrada, de lo cual los dueños de la propiedad que eran sus papás no tenían conocimiento, el hermano menor logró esconderse en un terreno detrás de la casa pero la policía logró detener a Graciela y a su otro hermano. Por la gravedad del caso pasaron nueve meses presos, pero dos meses antes de salir hubo una balacera y uno de los heridos le pidió a Graciela que le ayude a curar sus heridas y ella así lo hizo hasta que él quedó bien, cuando Graciela estaba por obtener su libertad este hombre al que ayudó, apodado Loco Fredy le extendió su supuesto apoyo, pues él decía sentirse agradecido, así que le dio una dirección y le dijo que le va a esperar su esposa para ayudarle con un trabajo en el que ganaría mucho dinero, ella al verse en una situación económica muy grave y sola decidió ir.

Al llegar le esperaba una persona que pertenecía a la mafia del tráfico de droga, esta ocasión fue conducida a Manizales – Colombia donde la mantuvieron en entrenamiento por un mes pasándose unas cápsulas de madera grandes que lastimaban su garganta, siendo su primer viaje a Londres, al que llevó 3 metros de cápsulas de droga en sus intestinos siguiendo estrictamente las indicaciones: no comer, y ni siquiera beber agua.

Cuando arribó fue conducida en una lujosa limosina a un hotel pero nunca conoció el camino pues llevaba los ojos vendados, esto era parte de la confidencialidad con la que se manejan en esta mafia, con un hilo atado a uno de sus dientes lograban sacar la droga, halando poco a poco hasta obtenerla completa luego era regresada a Ecuador.

De este modo realizó tres viajes más, a Manhattan, Illinois y de nuevo Manizales donde le dijo a Pedrito “El Capi” que quería salir de eso, pero él le advirtió que ni siquiera lo mencione porque su vida correría peligro, él le regaló 50 gramos de droga, y al regresar otra persona le encargó varias cafeteras las cuales estaban llenas de droga pero Graciela no lo sabía, al pasar por la aduana la detuvieron poniendo como evidencia la mercancía de las cafeteras.

Llegó a Quito al CDP del Penal García Moreno donde recibió desgarradoras torturas durante 15 días pues querían información, así que fue llevada donde el procurador del estado, pero ella nunca dijo nada, así que continuó presa en esa misma cárcel donde en poco tiempo se convirtió en lo que ella llama “La Caporal”, es decir que ya todos la respetaban, o temían, excepto una mujer que abusaba de ella constantemente con golpes y quitándole sus pertenencias.

Un día, luego de 10 meses que estaba presa llegó la orden de que todas las reclusas por delitos graves sean trasladadas a la cárcel del Inca en esa misma ciudad, mientras ella aun esperaba la sentencia, dicha orden fue ejecutada, el tiempo avanzaba y Graciela seguía detenida esta vez ya en la cárcel del Inca antes mencionada, lugar en el que conocería el calabozo gracias a varios enfrentamientos graves con su agresora, sin embargo, ella no perdía la esperanza de huir de aquel lugar.

Un día, en el almuerzo, logró ver una puerta que normalmente a esa hora estaba cerrada y protegida, pero ese día no fue así, entonces muy rápido y observando bien que nadie la viera corrió por aquella puerta, logró salir al patio e impulsándose trepó la malla que cubría la pared de la cárcel, la adrenalina, y el terror que invadían su cuerpo inhibieron sus sentidos, de modo que terminó de trepar aquella malla que tenía electricidad, al llegar arriba tuvo que atravesar la pared que en la mitad tenía una especie de tubo gigante con alambre de púas, y así lo hizo, finalmente terminó de atravesar ese muro y corrió sin mirar atrás, logró tomar un taxi y se fue hasta el sector del terminal, ahí se hospedó en un hostal y se cambió de ropa logrando así dar otra apariencia.

Graciela necesitaba ayuda, y su hermano, quien también se encontraba prófugo, vivía en Guayaquil así que ella viajó allá, y permaneció escondida 2 meses en la casa de su hermano, luego de cinco meses más decide volver a Colombia para retirar unas joyas que tenía como parte de pago de una cirugía que ya no se iba a realizar pues necesitaba dinero, pero no contaba con que en la frontera estuvieran varios hombres, logró reconocerle a uno de ellos, era el Cabo Revelo, al acercarse le pidió sus papeles pero ella sabía que le volverían a detener así que fingió no saber quién era él le dio un golpe y salió corriendo pero la capturaron brutalmente, dejándola incluso inconsciente de tantos golpes que le propinaron.

Fue conducida al CDP de la cárcel de Tulcán, donde permaneció en un oscuro y frio cuarto sin más que un lavabo, un inodoro y una silla, llevaba más de una semana sin comer, siendo torturada y tratando de evitar a toda costa ser abusada sexualmente por los agentes; luego de no mucho tiempo, se tramitaron los papeles para que sea trasladada a la cárcel el Inca en Quito, pero no la recibieron, así que regresó al CDP del Penal García Moreno.

De ahí fue llevada a la cárcel de Latacunga, luego a la de Ambato, después fue trasladada a la cárcel de Riobamba, donde hizo una huelga en la que todos los internos se levantaron en contra de los abusos por parte de las autoridades del centro de reclusión, su última hija en aquel entonces tenía seis años y como era costumbre, luego de la escuela volvía a la cárcel pero esta vez no le dejaron pasar así que ella estuvo durmiéndose en la puerta de la cárcel, soportando frío y con hambre, esto encendió la ira de Graciela y trató de prenderle fuego al director de dicha cárcel, y estando a cinco días de quedar en libertad le dan el pase a Bahía de Caráquez, luego a Machala y después a Cuenca, siguió en Portoviejo y después en Portovelo.

Luego de estar libre durante un año decide migrar a España, donde por primera vez acudió a una iglesia, pues comenzó a sentir la necesidad de llenar aquel profundo vacío en su corazón, tiempo después su hermana desde Alemania le ofrece trabajo en aquel país y Graciela decide ir, pero al llegar la realidad fue otra, pues no tenía trabajo, luego de atravesar un tiempo muy difícil como migrante su propia familia la denunció con la migra, motivo por el que permaneció detenida en una cárcel llamada Zeus en la ciudad de Bonn - Alemania durante dos meses, la deportaron y regresó sin nada, al poco tiempo comenzó a vender droga, esta vez solo en Riobamba, ya no salía del país.

Al cabo de poco tiempo, es detenida de nuevo en Riobamba, luego de dos años obtuvo la libertad y esta vez al salir de la cárcel fue diferente, ella se sentía muy agradecida con Dios pues reconoció que él la cuidó siempre, pues por todo lo que vivió, como ella dice “ya debía haber muerto”.

El día que salió de la cárcel, oró a Dios indicándole que ya no quiere esa vida, pero que sus fuerzas no eran suficientes para dejarla, así que volvería al lugar donde enterró 1 kilo de droga hace ya años, la tercera vez que la detuvieron, ella le dijo a Dios que si sería él quien le ayudaría a salir de donde estaba, la señal sería que no encontraría aquella droga enterrada, pero de lo contrario, la vendería y continuaría en esa vida de dolor y perdición.

Al llegar al lugar, efectivamente, no encontró nada, pues lo que antes era un terreno abandonado, en la actualidad era un edificio, así que fue ahí cuando decidió dejar todo lo malo que hacía y seguir a Cristo incondicionalmente, pues hasta llegar a este punto ella tenía tiempos especiales de oración donde el Santo Espíritu de Dios estremecía su ser, haciéndole saber que no está sola, y que es escogida pues a pesar de la vida que tuvo haciendo todo lo que le desagrada a Dios, sigue viva y goza de una buena salud, lo mejor es que va de la mano de Dios.

Graciela Uvidia pasó de cárcel en cárcel durante 19 años de su vida, siendo 11 las que conoció. Dios es bueno, y su gloria se refleja cada día en la vida de Graciela, en la actualidad ella tiene 69 años, y lo que le dice a la juventud, es que procuren buscar el rostro de Dios, para que no caigan en las garras de satanás haciendo cosas que marcarán sus vidas.



Gloria a Dios por un nuevo milagro!